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Se puede ser padres divorciados y tener buena relación

Cuando me casé, lo hice pensando que era para toda la vida. Sin embargo, como muchas otras historias no funcionó en dos ocasiones que terminaron en divorcios. Y aunque el amor de pareja se acaba en algunos casos, los hijos siempre mantendrán el contacto con esa persona.  Por eso, es fundamental tener una buena relación como padres.

La realidad es que los divorcios son cada vez más comunes en nuestra sociedad. Todos conocemos a alguien que ha pasado por esa situación y cuando hay niños de por medio, llegar a un acuerdo puede ser mucho más complicado.

Para los papás de mis hijos y para mí siempre será prioridad la felicidad de Juan Daniel y Daniela. Hoy tengo una buena relación con los dos y con sus parejas, así como ellos con mi esposo Carlos.

Todo tiene solución

Cuando eran pequeños me angustiaba que se sintieran abandonados al dejar de vivir todos juntos o que debían amar más a sus padres que a mí. Las demostraciones de cariño, atención e interés por la vida de nuestros hijos siempre era lo primero.

Por otro lado, nos propusimos que no sintieran la ausencia de ninguno en su vida. Como adultos, fuimos capaces de acordar horarios, programar viajes y visitas. La presencia y el contacto con sus padres siempre fue constante. Además, ninguno tiene más derechos que el otro, negarles tiempo con sus papás es un daño innecesario.

Que Juan y Dani vieran que podíamos llevarnos bien y separar la situación de pareja de la relación con ellos influyó en su forma de ver el mundo y relacionarse con otros. Nunca los sobre protegimos, pero nos propusimos cuidarlos y darles seguridad emocionalmente.

¡Es difícil, no imposible!

Si un divorcio es complicado para los adultos, para un niño significa el mayor cambio de su vida. Por eso es clave no permitir que presencien ninguna discusión, evitar que sientan que deben elegir a uno de sus padres y hablar mucho con ellos para dejar claro que no tienen la culpa de nada y que mamá y papá los siguen amando.

Hoy mis chicos tienen 14 y 20 años y hemos vivido sus victorias, los hemos apoyado en lo momentos duros y siempre ha estado por delante su felicidad. Verlos disfrutar y sentir la confianza que pudimos generar en ellos es nuestra mayor ganancia como equipo.

Como todo en la vida, es cuestión de tiempo para que cada uno entienda los cambios que se producen en la familia después de una separación. No es necesario ser amigos, pero sí personas maduras que pueden mantener un trato cordial. ¡Se puede ser ex parejas, pero nunca ex padres!

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