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Primeros amores: cuando los hijos comienzan a tener citas

Como toda madre, desde que tuve a mis hijos en brazos no dejé de preocuparme por ellos ni un minuto. Ellos son mis más grandes amores y con cada etapa de su crecimiento fui aprendiendo junto a ellos. Pero un día, dejaron de ser mis niñitos, Daniela empezó a salir con sus amigos y Juan Daniel a tener sus primeras citas.

Cuando nos convertimos en padres no nos entregan un manual para saber qué decir y hacer en cada ocasión. Y cuando los hijos están listos para asumir por su cuenta nuevos retos, no hay que detenerlos ni sobre protegerlos. Ellos deben vivir sus propias experiencias.

Y si hay algo difícil en este mundo es sentarse a hablar con un adolescente sobre amor y su vida privada, hahaha. Esos temas pueden ser tan incómodos para ellos como para nosotros, pero hay conversaciones que son necesarias para prepararlos correctamente para lo que les espera.

Todo está en la confianza

Mis dos hijos saben que tienen la libertad de hablar conmigo de lo que sea. La primera vez que Juan Daniel me dijo que le gustaba una chica se me mezclaron muchos sentimientos, ahora Daniela tiene su primera Prom de secundaria y comienza a salir en cita con sus amigos ¡Qué rápido crecen!

Cuando mi Juan me lo contó tuve que parar todo para conversar con él. Por mi cabeza empezaron a pasar miles de cosas y lejos de querer darle una clase sobre relaciones, quería asegurarme de que él conocía la responsabilidad del asunto. ¡Ser mamá de un varón es todo un reto! pero yo estaba segura del hombrecito que había criado.

Dentro de pocos días, Dani tiene su primer baile en el colegio y yo no puedo estar más emocionada y nerviosa. Mi niña empieza a sentirse grande y sus intereses cambian, pero siempre será mi responsabilidad que ella se sienta segura y preparada para enfrentar cada momento. Durante esta etapa debo recordarle que confío en ella y que siempre tendrá a su mamá para lo que necesite. En esto proceso debo mantener la calma y dejar de imaginar cosas, hahaha ¡Rashel tu puedes!.

Además, tengo que admitir que como madre siento un poquito de celos y mi corazón me dice: “deberían quedarse chiquitos”.  Sin embargo, mi mayor satisfacción es verlos felices y disfrutando su vida. Que ellos quieran compartir sus alegrías y sus tristezas conmigo significa que soy su cómplice en todas sus aventuras.

Una de mis metas fue siempre establecer una conexión de confianza total con Juan y Daniela para saber que iban a acudir a mí en cualquier momento y no presionarlos para enterarme de qué les pasa.

 Escúchalos y entiéndelos

Recuerda que esta es una nueva etapa para ellos como adolescentes y para nosotros como padres. Como pueden contarte todo, un día pueden no querer hablar, así que escúchalos hasta cuando hacen silencio.

Apóyalos y repíteles que en una buena relación sana y responsable debe existir respeto de ambas partes, en sus espacios y privacidad, que deben sentirse cómodos y ser ellos mismo.

Nuestro papel como adultos no es negarles cosas por miedo a que se lastimen, sino dejarlos ser libres y vivir sus propias experiencias con responsabilidad. Nadie aprende de vivencias ajenas. Si un día se equivocan, tu tarea es estar ahí para ser su apoyo y abrazarlos como cuando eran pequeños. ¡Al final del día nosotros no dejamos de ser padres!

¿Estas pasando por esta etapa?, entonces cuéntame tu experiencia en los comentarios.

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