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Rashel Diaz / Blog  / Mi abuela tiene Alzheimer y su única medicina es nuestro amor

Mi abuela tiene Alzheimer y su única medicina es nuestro amor

Cuando yo nací, mi mami era muy jovencita y mi abuela me crió como si fuera su hija. Me llevaba y me acompañaba a todos lados, estaba todo el tiempo conmigo. Hasta que un día, hace no muchos años, dejó de recordar mi cara. Abuela fue diagnosticada con Alzheimer.

Contándoles esto se me hace un nudo en la garganta. Es fuerte ir a visitar a la persona que te ha criado, ha estado a tu lado, con la que tenías las mejores conversaciones, la que más consejos te dio y de pronto notar que no te reconoce. No solo a mí, sino a mis tíos, a mami, a todos.

Hoy, toda mi familia convive con su enfermedad. Es algo de mi día a día, muy doloroso también. Recuerdo una de las veces que llegué a verla y no sabía quien era yo. Ahora mismo ella no guarda ningún recuerdo de nosotras.

No es su culpa

Eso es doloroso y más difícil aun entender que es una enfermedad. Desde mi experiencia con el Alzheimer, siempre digo que debemos recordar que no hay que tomarse nada de lo que ellos digan personal. El que habla ahora no es tu familiar, sino una enfermedad terrible que aqueja a muchas personas.

Al final, el Alzheimer hace más daño a los que estamos al rededor que al que lo padece. Sobre todo al que está más cerca, en mi caso es mi madre que es quien vive con ella.

Nosotros, por ejemplo, nos turnamos los domingos, los fines de semana para cuidarla y distraerla. Yo le tengo enfermera y cada vez es más la atención que necesita. Cada vez su cuidado es más parecido al que necesita una niña pequeña. 

Sin embargo ella come bien, nunca se ha escapado de casa, que es algo normal en las personas con Alzheimer. Se levanta todavía sola, aunque cada día menos, duerme mucho y tiene los horarios invertidos.

Un acuerdo que nosotros hicimos como familia era que nunca la pondríamos en una casa de ancianos. Creemos que eso sería terrible para ella. Abuela está totalmente saludable, su problema está sólo en la mente, la degeneración de su cerebro.

Ella no recuerda, nosotros sí

Esta es una enfermedad progresiva. Poco a poco Abuela fue olvidando cosas, momentos, caras, palabras, movimientos. Y todo así, de la noche a la mañana. Al último que dejó de reconocer fue a Juan Daniel, mi hijo mayor, y ese día recuerdo que él lloró muchísimo.

A pesar de las dificultades, nosotros acudimos al gran amor que sentimos por ella y a todo lo que ella hizo por nosotros aunque ella no lo sepa más. Siempre tengo presente las noches que me dormía junto a ella, cuando me llevaba hasta mis clases en la guagua, su apoyo con mis sueños, las charlas y los consejos que me dio y sobre todo su esfuerzo para hacerme una niña feliz.

El amor que sentimos por Abuela, ese mismo amor que ella nos brindó mientras pudo, es lo que nos levanta en cada uno de esos momentos. Aunque a lo mejor uno le note la vista perdida o que la reacción verbal de Abuela sea que no nos conoce, entendemos que es porque le da miedo.

Cuando ven personas que no saben quienes son, a pesar de que estuvieron con ella toda la vida, les da temor, se sienten desconsolados. Entonces buscan una cara conocida, pero en este momento ella no tiene ninguna.

Ellos merecen lo mejor

Por eso, a las familias que conviven con el Alzheimer, lo único que puedo decir, que seguramente ya ustedes lo saben, es que debemos tener mucha paciencia, darle a ese ser amado todo el amor que nos brindó antes de enfermar y más que nada, mucha tranquilidad.

Escribo esto y sigo llorando. Abuela es todo para mi, para mami, mis hijos la aman y le doy gracias al Señor por permitirme disfrutarla por tantos años. Los abuelos son una bendición que la vida nos da y de verdad hay que aprovecharlos mientras podemos.

Habla con los tuyos, pregúntales por todo, aprovecha sus conocimientos para aprender de ellos. Sin duda, mi historia nos sería la misma sin la mía, su sonrisa, sus abrazos, la complicidad que compartimos y su ejemplo de fuerza.

¡Te amo infinito!

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