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¡Una más y ya! Por qué el crunch de la comida es adictivo

¿Les pasa que cuando comen en silencio, se concentran en el sonido al masticar? Es cierto que algunos nos causan  desagrado y a veces nos provoca dejar de comerlos. Sin embargo, algo que mantiene fascinado a nuestro cerebro es el efecto crunch de algunos alimentos.

La experiencia culinaria es un conjunto de sensaciones: gusto, olor y vista. No obstante, solemos pasar por alto un punto muy importante: el sonido es una señal que nos puede activar la sensación de placer.

Te la hago fácil: ¿quién después de abrir una bolsa de papas fritas o de palomitas de maíz, es capaz de dejarla a la mitad? ¡Mentira! Todos sentimos la necesidad de terminarla hasta que no hay más. Eso se debe, entre otras cosas, a que el crujido se vuelve adictivo.

Todo está en nuestra mente

Aunque no lo creas, esta teoría está científicamente comprobada y afirma que si nos detuviéramos a prestar más atención a ese sonido de los alimentos al masticar, tendríamos la capacidad de comer menos. Pero no es de eso de lo que queremos hablar.

El llamado “efecto crunch” causa adicción por la resonancia que produce el sonido en nuestra cabeza. Esa sensación crujiente al masticar nos hace saborearlo más. Por consecuencia, provoca ganas de comerlos sin parar.

Sin embargo, la mayoría de los alimentos que nos producen esta sensación los tomamos como snacks y la verdad es que no son lo más saludable del mundo. La mayoría son procesados y empaquetados.

Es un gusto heredado

Leyendo sobre esto, descubrí que es algo que viene desde nuestros ante pasados. Hay estudios que afirman que desde que los primates empezaron a diferenciarse del resto de los mamíferos, su gusto por comer insecto fue una de la razones que los separó.

De hecho, hay varias culturas que mantienen ese gusto por comer grillos, hormigas y gusanos, pues dicen que son nutritivos y sabroso (aunque a mi no me llaman la atención).

Al día de hoy, todavía guardamos esa conexión entre lo crujiente y lo fresco. Y es que si lo pensamos bien, ese sonido muchas veces nos hace determinar si lo que comemos está fresco o pasado, si lo compartimos ¡o no! hahaha.

No todo es malo

A pesar de que lo primero que nos viene a la mente si nos dicen “crujiente” son unas chips de papas o unas tocinetas bien cocinadas, no son los únicos alimentos que nos provocan esa sensación de amor hahahaha.

Las frutas, vegetales, semillas y cereales también lo logran. De hecho, antes de la revolución de la comida empacada, estos eran los crunch por excelencia: la lechuga, la zanahoria, la manzana y todo lo que se te ocurra que naciera de la tierra.

Hay opciones naturales y saludables que nos permiten mantener nuestra dieta. Por ejemplo, unas dips de zanahoria con salsas a tu gusto. Unas palomitas de maíz naturales con especias diferentes y queso parmesano, o hasta unas chips de manzana con azúcar y canela.

De hecho, estas son algunas de las recetas que he intentado y todas son di-vi-nas.

TRES SNACKS CROCANTES Y SALUDABLES PARA LA TARDE

ESTAS BARRITAS CASERAS SE CONVERTIRÁN EN TU CRUNCH FAVORITO

¿Ves que no es imposible disfrutar de la comida cuidándonos? ¡Cuéntame que te parecen!

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