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¡Con los pies en el suelo! La vida es mejor sin tacones

Desde que empecé mis clases de flamenco, yo estoy montada en unos tacones. Hoy por mi trabajo, debo estar siempre con un par cerca, paso toda la mañana con ellos, pero cuando las luces se apagan, ¡Adiós tacones!

Que si tengo en mi armario, sí tengo… ¡muchos! Soy mujer y me encantan los zapatos, no lo puedo evitar hahaha. Sin embargo, mis tardes normales no transcurren en stilettos o plataformas. Soy de las mujeres que ponen por delante la comodidad y practicidad.

Así que me confieso: amo los zapatos deportivos, planos, al piso, ¡que no duelen! El modelo de mujer perfecta está 24/7 montada a 10 centímetros del suelo y en puntas sin falta, pues yo no puedo. Me encantan y me fascinan, pero hasta ahí.

¿Los mejores amigos de las mujeres?

Cuando somos niñas, vemos a mamá y queremos usar sus tacones, después de jóvenes soñamos con tener los nuestros y ahora de adulta, ya no los quiero. Así como dicen “cuidado con lo que deseas”, creo que todas llegamos a un punto en el que no queremos verlos más.

Los tacones son espectaculares, nos alargan las piernas, nos hacen ver estilizadas, levantan los glúteos y por supuesto, para las bajitas son la salvación.  Pero por otro lado están las ampollas y el dolor de pies que sólo entendemos nosotras.

Entonces, ¿vale la pena sufrir por parecer mises de dos metros de alto? Llega un momento en el que nuestros propios pies pareciera que nos piden que paremos. Por muy lindos que sean, no estamos hechas para ir encima de ellos, no es la forma natural de nuestro pie.

La salud primero

Muchas mujeres deben llegar al punto de que un médico les diga que es momento de alejarse de ellos para tomar la decisión. Abusar de los tacones puede traernos consecuencias graves, sin contar los accidentes que podemos sufrir por el cansancio. No necesitamos ver estrellas para ser bellas. No debemos esperar a tener el pie hinchado, adolorido o dañado para decir “basta”.

La vida es más linda cuando la vivimos desde nuestro lugar, a la altura que Dios nos dio y desde nuestra alegría y paz. Con dolores y malestares no podemos llegar lejos y si nuestros pasos no son seguros, tampoco lo serán nuestra acciones. 

Por supuesto que hay modelos de modelos y que no vamos a dejar de utilizarlos. Al final, siempre tendremos una lucha entre el glamour y la comodidad. Sin embargo, pienso en que mi hija no pase por eso. Que se sienta hermosa con lo que sea que use y que le guste.

Además nosotras como madres estamos en un momento de nuestra vida en la que no debemos demostrar nada. Sólo tenemos que preocuparnos por nuestros hijos, su bienestar, tener la capacidad de salir corriendo apenas lo necesiten y listo.

Pues mi vida transcurre sin tacones y créanme que no me arrepiento, prefiero dejarlos para momentos especiales. Esa es mi decisión porque sé que puedo ser bella caminando con firmeza. Y como dicen, la cabeza en las nubes y los pies en la tierra, ¡realmente en la tierra!

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