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Mi hijo se hizo un tatuaje y esto fue lo que le dije

Para todos los padres hay un tema, que puede ser complicado, dependiendo de la edad y el momento. De repente un día los hijos son pequeños y al otro lanzan un “me voy a hacer un tatuaje” que nos agarra desprevenidos. Yo pasé por eso y esta es mi historia…

Mi hijo Juan Daniel me llamó un día para preguntarme “mami me quiero hacer un tatuaje, ¿qué opinas?”. Él tiene 19 años, estudia en la universidad en Tallahasse. Junto a sus compañeros, decidió tatuarse el símbolo de su fraternidad.

En el momento me sorprendió y lo le dije: “estaba muy joven aún”. Imagínense, yo tengo uno sólo en mi cuerpo y decidí hacérmelo a los 40 años. Tenía que ver con mis hijos y con todo y eso lo pensé. Sabía que era una marca permanente.

Así mismo se lo expresé a él, pero en el momento, entendí que aunque yo le dijera que no, él se lo iba a hacer igual. Mi Juan ya era mayor de edad y no importaba todo lo que hiciera para evitarlo, la decisión final era suya. A mi sólo me quedaba apoyarlo.

Un tatuaje es una decisión muy personal

Al llamarme, me hizo entender que confía en mi y que sabe que cuenta conmigo. Me emocionó participar en esa experiencia, que me diera la oportunidad de acompañarlo. De hecho, me llamó por FaceTime apenas terminó para mostrarme hahaha.

No creo que Juan me haya llamado para pedirme permiso, pues al final ya el era mayor de edad y libre de hacer lo que quisiera, pero aprecio y valoro que me lo haya comentado antes de hacerlo, son cosas que debemos respetar de nuestros hijos.

En el caso de mi hija menor, Daniela, ella no tiene tatuajes. Hay una foto que subí a mi Instagram que causó confusión en la que me preguntaron si ya le había permitido hacerse uno a ella tan pequeña. Ese tatuaje que tenía era de hena, una tinta que es temporal.

Dani sí me ha dicho que algún momento de su vida quisiera hacerse uno, aunque también me explicó que tendría que ser algo especial, que tuviera un significado verdaderamente emocional para decidir plasmarlo en su piel. Pero por ahora, tendrá que esperar.

La presencia de ambos padres

En todo tipo de decisiones importantes de nuestros hijos, ambos padres debemos estar presentes, no sólo un lado. Eso es algo que les he enseñado tanto a Juan como a Daniela. “Habla con tu papá”, “pregúntale qué piensa”, siempre se los he repetido.

Con el varón, cuando tomó la decisión, no lo hablé directamente con su padre. Él no vive aquí y como nuestro hijo ya es mayor, tiene comunicación directa. Sin embargo, le pregunté si lo había llamado también y me dijo que sí le contó. Que nos tenga presentes a los dos, me da mucha tranquilidad.

En el caso de Dani, cuando ella decida si se lo quiere hacer, por supuesto cuando sea mayor, sí será algo que tendremos que hablar con su papá también dependiendo de su edad. No puedo evitar decirlo, no es lo mismo con el niño que con la niña hahaha.

Como madre, los guío, no les prohíbo

En la primera llamada que Juan me hizo le dije: “pregúntate una y mil veces si cuando crezcas y tengas más edad, será una marca que quieras tener en tu cuerpo”. Eso es algo que les repito siempre. Deben tomar las decisiones que saben que los hará felices por toda su vida.

No puedo criticar sus pensamientos, mucho menos prohibirles. Creo que uno como adulto lo que tengo que hacer es hablarles, conversar mucho con mis hijos. Más que darles cátedra de lo que deben o no deben hacer, mi objetivo es hacer que ellos se lo pregunten y actúen en base a eso.

En unos años, ellos atravesarán momentos en los que deberán tomar decisiones y yo no estaré presente para resolver como cuando eran niños. Entonces, prefiero entrenarlos a ellos a que se hagan la pregunta correcta antes de tomar una decisión.

Sé que muchas de ustedes tienen el mismo dilema, que esta pasando por momentos similares con sus hijos. Mi consejo es que recuerden que también fuimos adolescentes y que los regaños y prohibiciones más bien los alejan. Espero que mi experiencia los ayude.

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