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¡Al divorcio, buena cara! La vida sigue y es posible ser feliz

Luego de contarles sobre mi experiencia con mis divorcios, me escribieron muchas de ustedes que habían pasado por lo mismo. Me alegra saber que también salieron bien de esta experiencia. Sin embargo, sigue siendo un proceso duro para algunas, y más allá de las razones por las que nos separamos, ¿qué pasa en nosotras durante esa difícil etapa?

Ya hemos hablado (y seguramente tú también la has usado) de la palabra “fracaso” y que en nuestra sociedad, la regla es casarse para siempre. En esta era, lo eterno es algo utópico. Hemos evolucionado y aprendimos que la vida no debe basarse en mantener las apariencias sino sentirnos realmente bien.

Si una relación nos daña, es más problemas que otra cosa, nos sentimos maltratadas o engañadas, no tenemos la responsabilidad de quedarnos ahí. Ya no hay razones para aguantar tales dolores. Tener la fuerza para decir “basta” no nos hace fracasadas, nos hace valientes. 

No pasará nada de todo lo malo que imaginas

Entonces un día tomaste la decisión de divorciarte. Sientes que tu vida da un giro de un sólo golpe y no sabes hacia donde correr. ¡La respuesta está en ti! Empieza a reconstruirte tú, sana tus heridas y dedícate a estar bien otra vez.

Nadie nos señala como “ahí va la divorciada”, todos esos pensamientos están en nuestra cabeza. La realidad es que si una pudo rehacer su vida, todas nosotras podemos. Tenemos el mismo poder y las mismas herramientas, más allá de las posibilidades. Si no las consigues, créalas, pero inténtalo.

Te aseguro que no irás de cabeza a internarte, ni deberás dejar de ir a la peluquería o al café que te gusta. No necesitas encerrarte en tu casa, el miedo que sentimos es normal, pero mucho más pequeño que nosotras, el problema empieza cuando lo dejamos controlarnos. ¡Dale la vuelta!

Primero tú y después tú

Todas vivimos de forma distinta nuestro duelo. Algunas se recuperan más rápido y otras tardamos más en levantarnos. No hay un tiempo determinado para decir, “estoy lista, ya pasó”, es una respuesta que tendrás que descubrir. Lo importante, es que te reencuentres con la persona que habías dejado atrás, que te amigues con el reflejo del espejo.

No hagas de tu divorcio el centro de tu vida y todas tus conversaciones. Déjalo para esos momentos en los que de verdad necesitas desahogarte con una amiga o un especialista. Pero fuera de eso, sácale un provecho positivo a lo que haces.

Haz deporte para liberar esa tensión y distraerte, mantén una buena alimentación. ¡Disfruta de los placeres de la vida! Consigue el equilibrio entre lo que te gusta y tus deberes. Recuerda que los extremos son peligrosos. Cuida tu salud, mantener tu enfoque en eso te hará sentir muchísimo mejor.

Busca nuevas actividades, reactiva eso que tanto te gustaba. Sal con tus amigas, vete de viaje, cómprate eso que tanto querías, múdate si lo necesitas y tienes la oportunidad. No te quedes encerrada. Esta es la ocasión perfecta para hacer cambios y ajustes en tu vida. 

Y mi último consejo, no olvides que todo pasa, que no necesitas a otra persona para existir. ¿Respiras cierto? ¿Estás leyendo esto por tus propios medios? ¿Comes y te mueves sola? Entonces no hay nada por lo que temer. Si todavía estás pasando por un divorcio, sonríe y di “voy a estar bien”, y si ya lo pasaste, di ” lo logré”. Ten paciencia, siéntete segura de ti, eres fuerte. Sea cual sea tu realidad, recuerda que al divorcio, ¡buena cara!

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