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Cuando somos agradecidos, la felicidad vale el doble

¿Qué pasaría si un día despertaras sin tu familia, fuera de tu casa, sin un plato de comida, sin gente al rededor con quien conversar? ¿Qué sentirías al no tener más esas cosas pequeñas de la vida? Un saludo de buenos días, un beso de tu esposo, el abrazo de tus hijos. 

Es un escenario escalofriante, ¿cierto? Nuestro mundo tiene un problema muy grande: no somos agradecidos, damos todo por sentado.

¿Te imaginas como cambiaría el mundo si cada persona empezara el día con “hoy estoy agradecida por…”?

Conectarnos con lo valioso

Tenemos tantas bendiciones en nuestra vida que es importante, necesario, detenernos de tanto en tanto a observarlas y reconocerlas. 

Gratitud no es decir gracias constantemente por formalidad. Sentirnos agradecidos es una emoción que nos invade cuando somos realmente felices y somos conscientes de eso. 

He leído en post muchas cosas, en redes y en blogs, pero una frase que me encantó fue que la gratitud es una caricia al alma, tanto la propia como la de otros. 

¿Por qué es tan difícil ser agradecidos?

Creo que estamos acostumbrados, como les comenté antes, a dar todo por sentado, todo lo bueno que recibimos lo tomamos como algo obvio, que debe estar siempre. 

Tanto así, que nos concentramos en lo malo y terminamos eliminando la relevancia que tiene en nuestro ánimo una sonrisa, el calor del sol, el movimiento de nuestros pies, el amor. 

Haz un ejercicio

Empezar a ser más agradecido es cuestión de ganas, es como sembrar una semilla que empezará a crecer si la cuidamos. La humildad será su agua.

Te propongo algo: toma una libreta y un lápiz y déjalos en tu mesita de noche. Cada día antes de despertarte, escribe 5 que agradeces de ese día y verás que, con el tiempo, te irás a dormir más feliz y te despertarás con más ánimo. 

¿Te gustaría intentarlo?

Yo agradezco por la salud que Dios le da a mis seres queridos, porque tengo un trabajo que me gusta, por el esposo que me envió, las sonrisas de mis hijos, porque tengo un techo sobre mi cabeza y alimento para cada día. 

¡Gracias Señor!